OCTUBRE 2015

Todos somos uno

El proyecto federal que instalamos en 2004 es abiertamente inclusivo, contiene a cada uno los sindicatos de trabajadores de farmacia del país, representa a todos los compañeros que se ocupan de la dispensación de medicamentos y les brinda salud a sus familias.

Este proyecto que se inició con un sueño de abrir la FATFA del centro hacia la periferia y así a todo el territorio ya lleva 11 años de vigencia. Su sostenimiento proviene de un concepto justo y solidario y es posible gracias a la fuerza colectiva de todos quienes conformamos la FATFA, que son los trabajadores, sus representantes gremiales y quienes hoy tenemos el orgullo de conducir nuestra querida organización nacional.
Por eso cada logro paritario, cada derecho conquistado, cada nuevo convenio colectivo que firmamos para mejorar la vida laboral de los trabajadores debe ser defendido por todos nosotros.
En ese contexto, el esfuerzo que se pone desde la FATFA en la discusión salarial y de las condiciones laborales de los trabajadores de farmacia merece el mismo esfuerzo en la lucha por que se cumplan los artículos convencionales y salariales, tanto desde los sindicatos como desde los propios trabajadores porque, de otra manera, se verá diluida la lucha y peor aún los compañeros serán los perjudicados por el incumplimiento empresario.
Entonces, a la rúbrica de los acuerdos debe seguirle la exigencia irrestricta de su cumplimiento.
En ese orden cabe recordar que hace 11 años venimos firmando porcentajes salariales por encima de la inflación, cualquiera sea la fuente de información.
En 2004, cuando asumimos los destinos de la FATFA, los haberes básicos para el personal en gestión de farmacia eran de 720 pesos. Hoy en 2015/2016 el básico va desde 10 mil pesos a 11.500.
También conviene recordar al momento de defender estos acuerdos salariales -fruto de un trabajo exhaustivo de nuestra paritaria- que los acuerdos de partes están por encima de la homologación del Ministerio de Trabajo, por lo tanto hay que hacerlos cumplir desde el momento mismo de su firma. Además, por ley si el Ministerio no los homologa, a los 30 días cada acuerdo paritario queda automáticamente homologado y, por lo tanto, es obligación del empleador respetarlo.
Sin embargo, como esto no siempre sucede, son los propios trabajadores quienes deben exigirlo a su empleador, así como los sindicatos que los representan deben agotar todas las instancias para hacer efectivo el pago de los haberes de acuerdo a lo pautado en paritarias.
Que no caiga en saco roto todo lo conseguido con la acción gremial. En cada reunión paritaria que llevamos adelante somos conscientes de que los trabajadores merecen siempre más, que los ingresos familiares se ven mermados por el alza de precios y que es nuestra responsabilidad luchar por mejorar los ingresos. Ahora bien, todos juntos debemos defender lo que logramos. Todos somos uno.

Por Roque Garzón